Preguntas frecuentes sobre la terapia
Contactarme¿Cuánto dura una sesión?
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Cada sesión dura entre 50 y 60 minutos. Hay días en los que necesitarás algo más de espacio para lo que traes, y otros en los que, si quedan apenas 10 minutos, no tendrá sentido abrir un tema nuevo. Por eso dejo ese pequeño margen: para adaptarme a lo que pide cada sesión, no al revés.
¿Puede venir mi peque a las sesiones?
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Sí, puede venir contigo si quieres. Depende de lo que sientas que necesitas en cada momento: puede que un día prefieras tener un rato solo para ti, o que te ayude poder desahogarte con calma, o que quieras hablar mientras tu bebé está contigo. No hay una única forma correcta de hacerlo; lo importante es que sea lo que te venga bien a ti. Por mi experiencia en consulta, la mayoría de las mamás prefieren venir solas, pero cada una es distinta. Todas las opciones son igual de válidas y buenas.
¿Con qué frecuencia debo ir a terapia?
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Depende del caso de la persona, por supuesto. Lo más común es que al principio las sesiones suelen ser semanales, porque en este momento necesitas sentir que hay alguien cerca de forma constante y, además, ¡tenemos que conocernos! Cuando notes que vas mejorando y que puedes sostenerte más entre semana, iré espaciándolas a quincenales. Más adelante, cuando la mejoría es estable, pasan a ser mensuales de seguimiento.
¿Cuánto tardaré en sentirme mejor?
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Es normal querer saber cuánto va a durar esto. No hay un tiempo fijo, cada proceso y cada persona son distintos. A lo mejor ponerte plazos o fechas límite puede ser algo que seguramente te añada más presión o prisa de la que necesitas. Lo que sí te puedo decir es que puedes empezar a notar algún cambio en las primeras sesiones y que hacia el tercer mes de terapia suele aparecer una mejoría más significativa. Sin ayuda, en cambio, este tipo de malestar puede alargarse mucho más de lo que crees. Aún así, da igual el tiempo que tarde: lo importante es que el cambio que consigues es de los que se quedan.
¿Se puede hacer terapia online? ¿Es igual de eficaz que la presencial?
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La terapia es la misma, elijas online o presencial: lo único que cambia es el formato. Es normal dudar si la online funciona igual, sobre todo si nunca has hecho terapia así, pero las dos modalidades tienen la misma eficacia. Cada persona se siente más cómoda con una o con otra, y la relación terapéutica sigue siendo igual de real en ambas. La online, además, te da la posibilidad de acceder a terapia cuando la vida o la casa no te lo ponen fácil: te permite seguir con el proceso sin tener que darle la vuelta a tu día a día si no quieres. Al final, el objetivo es que te sientas mejor contigo misma y con tu vida, y eso se consigue tanto en modo online como presencial. Depende de ti: el espacio se adapta a lo que necesites, no al revés.
¿Me puede ayudar mejor una psicóloga perinatal o una generalista?
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Es una duda muy razonable, sobre todo si sientes que lo que te pasa ahora no acaba de entenderse desde fuera, ni siquiera por la gente que más te quiere. Una psicóloga generalista también puede ayudarte, sin duda. Pero especializarme en perinatal significa que llevo años viendo de cerca cómo el cuerpo, las hormonas y la identidad cambian en el embarazo y el postparto, y sé distinguir cuándo algo es parte normal del proceso y cuándo merece más atención. También conozco los temas que aún cuesta nombrar en voz alta, como el duelo gestacional, un parto que no salió como esperabas o la culpa que a veces aparece sin motivo aparente. Así no tienes que empezar explicándome desde cero por qué te sientes así, ni escuchar un "es normal, ya se te pasará" que no te sirve de nada.
¿Qué pasa si me da vergüenza o miedo contar mis cosas?
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Es muy común sentir vergüenza o miedo al principio, sobre todo cuando hay cosas que nunca has contado a nadie. Lo tengo muy en cuenta. Por eso la terapia es el espacio adecuado para hablar de esas cosas: mi tarea no es juzgarte ni evaluarte, es escucharte y acompañarte, siempre a tu ritmo. Solo cuentas lo que tú quieras, cuando quieras.